Alguien me sigue


Cuando iba al cumpleaños de Julián sentí que me seguían, me di vuelta y nada, no había nadie.
Llego al cumpleaños y le cuento a Julián lo que me paso, a lo que el responde:
-Seguramente no fue nada, vamos, disfrutemos del cumple.
Cuando llego Mario nos contó que le había pasado lo mismo y Julian repitió:
-Si si, luego lo hablaremos. Ahora disfrutemos del cumple.
Al terminar la fiesta le pregunte a mi mamá si me podía quedar a dormir, ella me dijo que si. Nos quedamos despiertos toda la noche jugando a la play. Cuando jugábamos a un juego de lucha,como era tan tarde nos quedamos dormidos y al otro día nos despertamos creyendo que todo fue solo un sueño...
Nos pusimos a desayunar y empezaron a ocurrir cosas extrañas.
Después, me acorde que tenía que ayudar a mamá en la casa. Salude a los chicos y me fui.
Cuando estaba caminando vuelvo a sentir que alguien me sigue, me doy vuelta y veo a un hombre todo de negro, no se distinguía bien pero se podía ver que era un hombre. Me asuste un poco y empece a caminar más rápido, llegue a casa y le conté todo a mamá, ella me dijo:
-No pasa nada, debió haber sido solo tu imaginación, olvídate de eso y empieza a ayudarme, dale que hay muchas cosas por hacer.
Sin decir ninguna palabra, empece a ordenar mi cuarto muy enojado, porque no hay cosa que me ponga de mas mal humor que ordenarlo.
Cuando termine, fui a buscar a Mario, que me esperaba en la plaza. Lleve la pelota para jugar al fútbol.
Al terminar el juego, emprendimos camino a casa. Devuelta sentimos que un hombre nos seguía, y como mi madre pensaba que era producto de mi imaginación, no le conté, y comenzamos con Mario a buscar al hombre que vestía de negro.
Volvimos a sentir que nos seguían, al darnos vuelta, solo eramos Mario y yo. Nos preocupamos y también nos asustamos, pero era tan grande la curiosidad que seguimos el camino sin detenernos.
Había empezado a anochecer, entonces regresamos a casa con la promesa de volver a juntarnos mañana a la misma hora, en el mismo lugar.
Al otro día llame a Mario para preguntarle si se quería juntar otra vez hoy, pero me dijo que después de las cuatro de la tarde porque antes no podía, tenía cosas que hacer. Llegaron las cuatro y Mario llego a mi casa y charlamos:
-Hola Mario! menos mal que viniste- Dije yo.
-Hola! si si ¿Por donde empezaremos a buscar a este hombre extraño?- Dijo pensativo.
-Por el barrio, salgamos a caminar cerca de la plaza-
Salimos y empezamos a recorrer todo el barrio, a ver que pasaba. Caminamos horas buscando, pero nada pasaba.
De repente sentimos que algo nos seguía, muy rápidamente nos ocultamos en un lugar para observar si veíamos algo pero aun nada.
Oímos unas voces y nos preguntamos quien o quienes serian. Muy preocupados seguimos caminando porque nuestra curiosidad era muy grande, tan grande que hasta los miedos se nos fueron.
Terminamos pensando que lo que decía mi mama era verdad, todo era producto de nuestra imaginación,pero cuando volvíamos vimos otras pisadas de color negro a la par de las nuestras ...Con Mario tratamos de investigar el tamaño de la zapatilla, nos dimos cuenta que no eran de un niño como nosotros, serian más bien las de un adulto como nuestros padres.
Seguimos caminando, sin darle importancia a lo que había pasado con las huellas. De repente sentimos que alguien nos perseguía otra vez, y fue en ese momento en que me di cuenta que el extraño que nos sigue aparece cuando lo sacamos de nuestra mente.
external image images?q=tbn:ANd9GcSm9-Z_uHRMmvnBMt7Q_Jree2fg7RsoP32RieUsksQTeQvFubrTDe pronto escuchamos:
-.Chicos vengan, les daré caramelos - Dijo el señor.
Nos dimos vuelta y vimos a un hombre que parecía estar borracho, nos asustamos y salimos corriendo. El hombre nos seguía y nosotros corríamos y corríamos, después de unas cuadras lo perdimos, entonces decidimos ir a avisarle a la policía. Nosotros dijimos que era un borracho y que nos iba a hacer daño, pero a los policías no les importó, ni se preocuparon.
Ya en casa nos dimos cuenta que el señor con los dulces estaba caminando hacia nosotros, mientras nos los ofrecía. Primero pensamos que era una atracción para robarnos algo, pero como nosotros en ese momento no llevábamos nada valioso no nos asustamos. Lo segundo que pensamos fue que era verdaderamente un señor que regalaba dulces. Y lo ultimo que pensamos fue que era alguno de nuestros padres haciéndonos alguna broma, como para que empecemos a madurar...
Mario se fue a su casa.Pero yo me quedé toda la noche pensando en quien seria ese hombre de negro que nos ofrecía caramelos.
Para darnos cuenta de quien sería teníamos que idear un plan, pero ese plan de a dos no iba a funcionar, a si que esa misma noche llame a Julián para contarle lo que paso con el hombre...
-Hola -dijo la mama de Julián, al atender el mismo.
-.Hola esta Julián?-. pregunté suavemente.
-Hola Pedro, ¿Como estás? -Respondió Julián, uniéndose a la conversación.
-Mas o menos, porque hoy salimos a caminar por la plaza con Mario y llegamos a un lugar que era parecido a un barranco pero no lo era porque allí había un kiosco, y antes de entrar a comprar caramelos, un hombre que estaba escondido en una sombra nos dijo "Chicos quieren caramelos?, tomen se los regalo". A nosotros nos asombró y estábamos pensando un plan para saber quién es. Quería decirte si podés hacerlo con nosotros porque el plan que hicimos es de a tres y solo somos dos.
-No te creo que les haya pasado eso pero igual... Si lo quiero hacer con ustedes, pero que conste que yo no tuve la idea de hacer el plan, digamos, si nos retan es culpa de ustedes, porque ustedes lo idearon. -Dijo Julian.
-Bueno Julian, mañana te pasamos a buscar por tu casa con Mario. Nos vemos. -Dije.
-Dale, nos vemos. -Me respondió.
Al día siguiente Julián, Mario y yo partimos para el kiosco. Al llegar vimos que no había nadie ahí.
-¡Me mintieron! -exclamó Julián enojado.
-Pero si lo vimos ayer, te juro, no es mentira- hable con seguridad.
Con los chicos nos estábamos yendo, cuando de repente escuchamos una voz, nos dimos vuelta y allí estaba, era el mismo! Excepto que tenía una capucha, una bufanda que le rodeaba hasta la nariz y un traje de negro. Como siempre, entendimos que debíamos correr, entonces lo hicimos. Pero no fue como lo esperábamos, no llegamos a ningún sitio para contar nuestras "mentiras". Cuando me di vuelta ví al hombre apuntándonos con un arma y como jalaba lentamente del gatillo para disparar. Me asuste mucho y les grite a los chicos pero era muy tarde, escuché el estruendo del arma y sentí que algo me atravesaba la espalda, por supuesto me di cuenta al poco tiempo que era una bala.
Presentía que no podría hacer nada más por evitarlo. La consistente y frívola bala se incrustaba en el centro de mi espalda, penetraba por mi piel y no me dejaba más alternativa que caer al suelo.
Pero en ese momento no entendía nada, todo en mi cerebro transcurría lento y veía como me caía al suelo, lento. Me encontré en un estado de shock ya estando en el piso y cerré mis ojos lentamente. Por mi cabeza surgían muchas preguntas, como ¿Qué les va a pasar a los chicos? ¿y a mi? ¿me voy a morir?...
Mi vista se nubló y todo comenzó a oscurecerse lentamente hasta entrar en la profundidad del vacío.
Al despertar vi que estaba en un hospital acostado sobre una camilla en una habitación. Mis amigos me estaban acompañando al lado mio.
Yo no recordaba nada.
-¿Que me paso? -dije con curiosidad y miedo.
Te disparó el señor del que estábamos espiando-me confirmo Julián- El está encerrado en la cárcel y tiene 15 años de condena.
Con todo lo que paso entendí que era un hombre peligroso y que ya no tendríamos que tener miedo si nos siguen. Pero a la vez me pregunté por qué nos quería hacer daño. Obviamente le pregunte a los chicos.
-Todavía no sabemos, la declaración del hombre llegará en una semana.- Respondió Mario.
Después de 7 días me dieron el alta. Nuevamente volví a caminar, con ganas de jugar al fútbol y no estar mas acostado. Pero mamá no me dejaba porque aunque me hayan dado el alta yo tenia que seguir reavilitandome.
Al otro día me vinieron a visitar los chicos pero lo que me parecía raro era que vinieron con un sobre en la mano.
-¿Qué es eso?- les pregunté con curiosidad.
-¡La declaración del hombre!- respondió alterado Julián.
-Dejen de mover el sobre y cuenten lo que dice-
El supuesto hombre de negro, Raúl Alfonso González, es un acecino y secuestrador chileno que tan solo con 30 años, recorre el mundo en busca de chicos desorientados. El señor se encontraba en estos momentos por esta ciudad santafesina en busca de chicos. Estos chicos fueron Mario Linchi y Pedro Moreno.
Por desgracia el psicópata le disparó a uno de los niños pero el que le disparó recibió su merecido. Gracias a dios que ya no le hará daño a las familias Linchi y Moreno ni a ninguna de todo el mundo.
Saludos.
Juez Ricardo Gómez.
-Por suerte ese hombre ya no nos hará daño- Les dije con una sonrisa pequeña.
Tienes razón, pero la próxima tendremos que tener mas cuidado si sentimos algo raro- Respondió Mario con seguridad.
-Bueno chicos, ahora estamos a salvo. Disfrutemos de hacer algo juntos.- Dijo con un suspiro Julián
En ese momento antes de preguntarnos qué hacer, sentí el grito de mi mamá:
-¡Chicos, quiéren ir al parque?-
Sin darle una respuesta bajamos corriendo las escaleras y la esperamos en la puerta.

Fin.